En muchas actividades profesionales se generan aguas residuales contaminadas que no pueden verterse directamente a la red de saneamiento. En estos casos, los separadores cumplen una función esencial para proteger el medio ambiente y cumplir con la normativa vigente.
Dos de los sistemas más habituales son los separadores de grasas y los separadores de hidrocarburos. Aunque a menudo se confunden, no sirven para lo mismo ni se instalan en los mismos entornos. Elegir el sistema incorrecto puede provocar sanciones, atascos o problemas de funcionamiento.
Entender cuándo se necesita cada uno es clave para garantizar una instalación eficiente, segura y adaptada al tipo de vertido que se genera.
Separadores de grasas: cuándo son necesarios
Los separadores de grasas están diseñados para retener aceites, grasas animales y vegetales presentes en las aguas residuales. Su función principal es evitar que estas sustancias lleguen a la red de saneamiento, donde pueden solidificarse y causar obstrucciones.
Este tipo de separadores es habitual en negocios relacionados con la manipulación y preparación de alimentos. Las grasas, al enfriarse, se adhieren a las tuberías y generan atascos difíciles de eliminar si no se tratan previamente.
Nota clave: los separadores de grasas actúan por diferencia de densidad, permitiendo que la grasa flote y quede retenida.
Los sectores donde suele ser obligatorio instalar un separador de grasas incluyen restaurantes, bares, hoteles, comedores colectivos y obradores. En muchos municipios, su instalación es un requisito legal para obtener licencias de actividad.
Entre los usos más comunes de los separadores de grasas se encuentran:
- Cocinas profesionales y restaurantes.
- Industrias alimentarias.
- Centros de catering y colectividades.
Además de cumplir la normativa, estos equipos reducen averías en la red interna del negocio y facilitan un mantenimiento más controlado.

Ventajas prácticas en el día a día
Más allá de la obligación legal, los separadores de grasas aportan ventajas operativas claras. Al retener las grasas antes del vertido, se reduce el riesgo de malos olores, atascos frecuentes y limpiezas de emergencia.
El poliéster es un material especialmente adecuado para este tipo de separadores por su resistencia química y facilidad de limpieza. Su superficie lisa evita la adherencia de residuos y prolonga la vida útil del equipo.
⚠ Importante: un separador de grasas mal dimensionado pierde eficacia y requiere limpiezas mucho más frecuentes.
Separadores de hidrocarburos: usos y aplicaciones
Los separadores de hidrocarburos están pensados para retener aceites minerales, combustibles y derivados del petróleo presentes en aguas contaminadas. A diferencia de las grasas alimentarias, estos residuos son altamente contaminantes y requieren un tratamiento específico.
Este tipo de separadores se utiliza principalmente en entornos donde existe contacto habitual con vehículos, maquinaria o combustibles. Su función es evitar que los hidrocarburos lleguen al alcantarillado o al terreno.
Nota clave: los hidrocarburos son contaminantes persistentes y su vertido sin tratamiento puede acarrear sanciones graves.
Los separadores de hidrocarburos son habituales en gasolineras, talleres mecánicos, lavaderos de coches, parkings y zonas industriales. En muchos casos, la normativa exige su instalación junto con sistemas de decantación previa.
Entre los entornos más habituales donde se instalan destacan:
- Estaciones de servicio y gasolineras.
- Talleres mecánicos y concesionarios.
- Aparcamientos y zonas de tráfico rodado.
Estos equipos están diseñados para soportar condiciones exigentes y funcionar de forma continua sin perder eficacia.

Diferencias clave frente a los separadores de grasas
Aunque ambos sistemas trabajan por separación de densidades, no son intercambiables. Los separadores de grasas no están preparados para tratar hidrocarburos, y viceversa.
Los separadores de hidrocarburos incorporan elementos específicos para retener sustancias más ligeras y peligrosas, garantizando un vertido seguro. Además, suelen requerir controles periódicos más estrictos debido al impacto ambiental de los residuos tratados.
⚠ Importante: instalar un separador incorrecto puede suponer incumplir la normativa ambiental vigente.
Elegir entre un separador de grasas o uno de hidrocarburos depende exclusivamente del tipo de residuo generado. En algunos proyectos complejos, incluso pueden ser necesarios ambos sistemas, cada uno en una fase distinta del tratamiento del agua.
Apostar por equipos fabricados en poliéster garantiza resistencia, durabilidad y facilidad de mantenimiento. Con un sistema bien elegido y correctamente instalado, se protege la red de saneamiento, se cuida el entorno y se evitan problemas legales y técnicos a largo plazo.
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