En PoliestSur sabemos que el espacio en una vivienda es un recurso valioso. Por ello, hemos desarrollado una gama de depósitos de poliéster cilíndricos y rectangulares que se adapta a cualquier rincón. Además, están fabricados mediante sistema de proyección en Poliéster Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV), garantizando higiene, durabilidad y seguridad en el almacenamiento de agua potable.
Estos equipos son ideales para comunidades de vecinos, viviendas unifamiliares o garajes donde se requiere un sistema de reserva de agua o un grupo de presión. Asimismo, su diseño compacto y optimizado permite aprovechar al máximo los metros disponibles. De este modo, se mantiene una adecuada capacidad de almacenamiento para el uso diario.
Versatilidad de los depósitos de poliéster cilíndricos y rectangulares
La elección entre depósitos cilíndricos o rectangulares depende principalmente del espacio disponible. Los modelos rectangulares resultan especialmente prácticos para esquinas, pasillos estrechos o instalaciones pegadas a la pared. Así, se optimizan huecos que quedarían inutilizados con un tanque redondo.
Por otro lado, los modelos cilíndricos ofrecen una estructura clásica y resistente, adecuada para cuartos técnicos o zonas exteriores más amplias. Ambos formatos comparten la misma calidad constructiva, manteniendo el agua protegida de la luz y de contaminantes externos.
Higiene y Registro Sanitario
La seguridad alimentaria es prioritaria en nuestra fabricación. Todos los depósitos se entregan con su correspondiente número de registro sanitario, certificando su aptitud para agua de consumo humano.
Además, cuentan con una tapa de registro superior desmontable, que facilita la inspección, limpieza y desinfección periódica. De este modo, se garantiza la salubridad del agua almacenada sin complicaciones técnicas.
Calidad bajo Norma UNE EN 13121
Aunque están pensados para uso doméstico, cumplen con los estándares de la norma UNE EN 13121. Esto implica que cada unidad ha superado exigentes pruebas de estanqueidad y resistencia mecánica.
El PRFV utilizado es inmune a la corrosión y a la oxidación, una ventaja clave frente a los depósitos metálicos. En consecuencia, se garantiza una vida útil prolongada con un mantenimiento mínimo, manteniendo siempre la integridad estructural del depósito.







